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Técnicas Gestálticas: La silla vacía

28 julio, 2015 - Psicoterapia Gestalt - , , ,

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La técnica de la “Silla Vacía ” se utiliza cuando una persona tiene un asunto o conflicto inconcluso con alguien (Gestalt Imcompleta) . El objetivo es que el cliente pueda empatizar con el punto de vista del otro y esto ayude a ampliar sus posibilidades de posicionarse ante el conflicto. En este caso, quien está en la otra silla es la persona con la que tiene el conflicto y , al desplazarse de una silla a otra , el cliente se pondrá en los dos personajes que conversan sobre los conflictos que los ocupa. Debido a que la técnica es muy movilizadora, el ámbito apropiado es el clínico y con garantía de intimidad. No es una técnica para los grupos de desarrollo personal. Generalmente , se hace señalando simbólicamente la presencia de la ” otra parte”, con un cojín o una silla, y se pedirá al cliente que cambie de lugar cuando incorpore el otro personaje.

Es muy importante que en una primera fase, el cliente comprenda que cada cojín representa un personaje enfrentado o dos partes en conflicto.  Será una oportunidad de ir registrando e identificando los pensamientos y las emociones que experimenta en ponerse en la piel de la otra parte o personaje representado así como evidenciar todas las resistencias que aparecen a la hora de llevar a cabo esta técnica.

En una segunda fase se le indica al cliente que se trata de establecer un diálogo entre las dos posiciones. Este diálogo durará hasta que no haya un círculo recursivo se produce el espliegue del conflicto, donde se produce la expresión directa de sentimientos y donde el terapeuta deberá ir cuidando la intensidad y la no interrupción, prestar atención al tono de voz, a lo que se dice, al lenguaje no verbal y en especial a lo que está evitando. Es vital llegar al punto fóbico que la persona evita contactar. Para ello el terapeuta frustrará sus manipulaciones con consignas y confrontamos con ella, a veces participando en el lugar de la silla vacía. A veces exagerará la expresión del diálogo para explicitar el vínculo dependiente u opresivo. El conflicto llega a su punto culmen cuando la situación se hace insostenible y la persona necesita resolverla creativamente.

Por último, es necesario que se de una integración de las dos partes donde se de una respuesta novedosa que contenga la expresión genuina de la necesidad predominante y la emoción contenida.  Es la oportunidad de hacer lo que nunca pudo, de expresar lo inexpresado, de aprender a pararse en sus propios pies. Es el momento de comprender y encontrarse con el otro o con la parte en conflicto. Es la oportunidad de que las partes se reconozcan como un todo.

 . El diálogo por sí mismo puede generar la resolución del conflicto pero , en caso de que no fuera así, se utilizaría la información privilegiada que surge de esta técnica para resolverlo con otros métodos y técnicas.

Según Feixas y Miró, con este tipo de trabajo del individuo puede reconocer en los conflictos interpersonales sus proyecciones con más facilidad y también acercarse intensamente a los núcleos que generan tensión. En los conflictos intrapsíquicos , la incorporación alternativa de las partes le permite vivir con toda riqueza cada una de ellas , lo que provoca un cambio de tipo perceptivo respecto a uno mismo y en la relación con los demás.

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